mordor le seigneur des anneaux

La historia de Mordor

La historia de Mordor, región oscura y emblemática del universo de J.R.R. Tolkien, es el corazón de la trama de El Señor de los Anillos. Situado al este de la Tierra Media, este territorio desolado y hostil es principalmente conocido como el dominio de Sauron, el Señor Oscuro. A continuación, un resumen de su historia y su importancia en la mitología de la Tierra Media.

Orígenes y formación de Mordor

Mordor es descrito como una tierra infértil, rodeada de montañas oscuras y dominada por el Orodruin, o Monte del Destino, un volcán activo donde Sauron forjó el Anillo Único. Mordor está delimitado por tres cadenas montañosas: el Ephel Dúath al oeste y al sur, y las montañas de la Ash al este. Estas barreras naturales hacen que la región sea de difícil acceso, lo que la convierte en el lugar ideal para servir como fortaleza inexpugnable.

Fue en la Segunda Edad, alrededor del año 1000, cuando Sauron, uno de los Maiar corrompidos por Morgoth, eligió Mordor como su dominio principal. Tras la caída de Morgoth al final de la Primera Edad, Sauron aspira a retomar su papel de señor de la oscuridad. Mordor se convierte así en su refugio y la base desde la cual emprende la conquista de la Tierra Media.

El ascenso de Sauron

En la Segunda Edad, Sauron fortalece sus ejércitos y utiliza Mordor como base para forjar el Anillo Único, un arma de poder supremo, en las llamas del Monte del Destino. Este acto marca el inicio de su ambición de dominar a todas las razas libres de la Tierra Media. Para proteger sus tierras, construye la Torre de Barad-dûr, un imponente bastión desde el cual controla su creciente imperio. Mordor se convierte entonces en un centro de poder y un símbolo de la corrupción y la destrucción.

Sin embargo, Sauron se enfrenta a la Alianza de Elfos y Hombres, liderada por Gil-galad y Elendil, durante la Guerra de la Última Alianza. Esta guerra culmina con la derrota de Sauron en la batalla de Dagorlad, a las puertas de Mordor, y la destrucción de Barad-dûr. El Anillo Único se pierde cuando Isildur, el hijo de Elendil, corta el dedo de Sauron y se apodera del Anillo.

El declive de Mordor

Después de la caída de Sauron al final de la Segunda Edad, Mordor se convierte en una tierra abandonada, casi desierta durante varios milenios. Sin embargo, incluso en ausencia de su amo, esta tierra sigue corrompida. La Torre de Barad-dûr está en ruinas, pero el mal de Sauron continúa infestando la región. A lo largo de los siglos, orcos, trolls y otras criaturas malvadas se instalan allí.

El regreso de Sauron

A principios de la Tercera Edad, Sauron comienza a recuperar fuerza lentamente, aunque disimuladamente. Durante mucho tiempo, se esconde bajo el nombre del Nigromante en Dol Guldur, en Lothlórien, antes de regresar a Mordor en los años 1000 de la Tercera Edad. El Señor Oscuro reconstruye Barad-dûr y reorganiza sus ejércitos, reuniendo a su alrededor orcos, Uruk-hai, así como a los Nueve Nazgûl, sus sirvientes más fieles.

Mordor se convierte entonces en un punto central de la trama de El Señor de los Anillos. Es desde allí que Sauron libra la guerra contra los pueblos libres, buscando recuperar el Anillo Único que ha desaparecido durante siglos. Su objetivo final es restaurar su poder y subyugar la Tierra Media bajo su yugo.

La Guerra del Anillo y la caída final de Sauron

Durante la Guerra del Anillo, Mordor es la fortaleza inexpugnable desde donde Sauron lanza sus fuerzas contra los ejércitos humanos y elfos. Frodo, portador del Anillo, debe atravesar estas tierras desoladas para llegar al Monte del Destino, con el fin de destruir el Anillo y aniquilar así el poder de Sauron.

Finalmente, gracias a los esfuerzos conjuntos de Frodo, Sam y Gollum, el Anillo es destruido en las llamas del Orodruin. Sauron es definitivamente derrotado, su espíritu disipado para siempre, y Mordor se sume en el caos, sin un amo que dirija sus hordas de criaturas malvadas.

Después de la caída de Sauron

Con la destrucción del Anillo Único y la desaparición de Sauron, Mordor es en gran parte abandonado. Las fuerzas del mal que lo ocupaban son dispersadas o aniquiladas. Las tierras de Mordor vuelven a ser un desierto árido, pero bajo el reinado del rey Aragorn, una parte de la región, especialmente Ithilien, es restaurada y repoblada. Sin embargo, la mayoría de las tierras de Mordor permanecen estériles e inhabitadas, un recuerdo de la sombra de Sauron.

Conclusión

La historia de Mordor es indisociable de la de Sauron, su amo. Este territorio maldito es el símbolo del mal en la Tierra Media, una tierra corrompida y hostil, utilizada para conquistar y esclavizar a los pueblos libres. La derrota de Sauron también marca el fin del poder de Mordor, pero su legado de tinieblas y destrucción perdura en la historia de la Tierra Media.

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